Politólogos, analistas internacionales y especialistas en las crisis derivadas de la globalización, sus reflexiones hoy en el Rectorado de la Universidad de Córdoba han alertado de las consecuencias de un sistema dominado, en gran medida, por las trasnacionales que marcan las reglas de gobierno mundial, y de sus consecuencias sobre los grandes desplazamientos de población.

Cambio climático, reglas del mercado y movimientos de población. Son los conceptos en torno a los que han versado las conferencias que este jueves han pronunciado en Córdoba los expertos en política internacional Susan George y Sami Naïr, en el contexto del III Foro Andalucía Solidaria que se celebra hasta el próximo viernes 16 de junio.

El acto, presentado por Isabel Ambrosio, alcaldesa de Córdoba, ha sido el prólogo a conferencias, mesas coloquio, debates y talleres que a partir de mañana van a revisar las cuestiones fundamentales del ámbito de la cooperación y la solidaridad; organismos internacionales, de ámbito global y del sistema de Naciones Unidas, compartirán reflexiones con responsables de ONGD, autoridades locales y representantes de instituciones sociales, públicas y académicas. El objetivo es revisar los conceptos tradicionales de la cooperación en un nuevo escenario de objetivos y metas de desarrollo sostenible recogidos en la Agenda 2030, aprobada en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2015.

Las tres dimensiones de esta Agenda, económica, social y ambiental, son las que se han relacionado en las intervenciones de los dos especialistas hoy reunidos en Córdoba ante el auditorio del Salón de Actos del Rectorado. Isabel Ambrosio ha destacado la relevancia de un evento que sitúa a Córdoba, de nuevo, como referente de la solidaridad, y ha destacado la perspectiva combativa de George “como un estandarte contra el imperio de las grandes corporaciones”. En relación con Naïr, se ha referido a él como “casi un cordobés de adopción”, y ha destacado su llamada de atención sobre el riesgo de fracaso que amenaza al proyecto europeo.

Susan George, escritora, economista y socióloga, no ha dejado a un lado la vertiente activista que la convirtió en una voz crítica internacional por su dura crítica de la globalización neoliberal, y su defensa de mecanismos contrarios a ella a través de organizaciones como ATTAC, de la que es presidenta de honor, o Greenpeace, a cuyo comité internacional perteneció durante años. George ha defendido una posición basada en la necesidad de una revolución climática que combata las consecuencias de la dominación de las trasnacionales sobre los gobiernos, las normas del comercio internacional ‘desregulado’ o que en el peor de los casos, impone reglas basadas en el principio básico del enriquecimiento.

La especialista norteamericana ha hecho un relato del mundo en el que el Estado convive con las corporaciones como actores de toma de decisión, y el capital, como único factor importante para las trasnacionales, frente a los derechos de los trabajadores o el medio ambiente. “Y además – ha añadido George – se dedican a la libre circulación de bienes y servicios pero no de las personas”.

Junto al capitalismo como actor protagonista, Susan George ha señalado nuevos actores en la globalización: las multinacionales intentando eliminar las normativas y el Foro Económico Mundial inventado en Davos, “un lobby que se siente orgulloso de decir que van a salvar el mundo cuando lo que lo que pretenden es cambiar el consenso para lograr que la gente común se sienta incluida y lo acepte sin cuestionarlo”.

Aludiendo de manera reiterada a las decisiones del Gobierno de Trump en relación con el medio ambiente, Susan George ha apostado de forma contundente por las energías renovables, el abandono de los combustibles fósiles en todos los aspectos, incluida la inversión empresarial, y una ‘transición verde’ que haría disminuir de forma considerable el desempleo, mediante la generación de miles de puestos de trabajo en agricultura ecológica, energías renovables o construcción sostenible. Una lucha entre dos modelos ‘’con suspense”, en la que no sabemos qué lado saldrá vencedor, pero en la que “tenemos una oportunidad”.

El catedrático Sami Naïr se ha centrado en el concepto de refugiado ambiental, una figura que no está contemplada en la Convención de Ginebra ni en otros tratados jurídicos internacionales, más allá de las legislaciones nacionales de algunos países como Finlandia o Suecia, y que, por tanto, implica el vacío en la atención jurídica a millones de personas, en la actualidad. Naïr se ha referido a la globalización, ante todo, “como un proceso de privatización”. “Lo público, entendido en el sentido de la globalización, -afirma Naïr- es lo que se entiende en Estados Unidos: asistencia cero y seguridad cero”.

En este contexto, el analista ha señalado las previsiones de la ONU según las cuales en 2050 se alcanzaría la cifra de 200 millones de personas desplazadas por razones climáticas; una crisis humanitaria, vinculada al calentamiento global, que afectará tanto a los países en desarrollo como desarrollados. “No habrá un país en el mundo que escape a este terremoto a escala planetaria”, según Naïr. También están las causas ambientales en multitud de conflictos internacionales; en este sentido, Naïr ha mencionado la sequía, una de las mayores de la región, que afectaba al 60% del territorio, antes el comienzo de la guerra en Siria. Razones similares ha señalado en las primaveras árabes, de las que, sin embargo, se subrayaron especialmente causas sociales y económicas.

De nuevo el círculo entre el medio ambiente, la producción y el mercado están en el razonamiento de Sami Naïr que ha señalado la agricultura de monocultivo de las trasnacionales como la causa de la dominación del control de las semillas, y la concentración del poder en manos de siete compañías que controlan el 80% del mercado. Las consecuencias, según Naïr, abarcan riesgos para la salud, la desnutrición y la soberanía alimentaria, entre otras, además de suponer la ruina para muchos productores africanos.

Entre las medidas fundamentales para responder a esta situación, Sami Naïr señala favorecer ayudas destinadas a las colectividades locales que orienten parte de su actividad a los migrantes climáticos, financiar a los países fronterizos y de llegada, bajo control de garantías de uso de los recursos, o la creación de un fondo de solidaridad internacional, bajo los auspicios de la ONU, para los desplazados forzosos ambientales. una de cuyas fuentes podrían ser las partidas destinadas a los proyectos sociales de la recaudación de impuestos de los Estados.

El III Foro Andalucía Solidaria ‘Innovación, solidaridad e inclusión desde los territorios para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible’ se celebra desde el 14 hasta el 16 de junio en el Rectorado de la Universidad de Córdoba y cuenta con la financiación de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo, AACID.

El programa del evento y la Agenda Cultural Solidaria ha sido elaborados durante meses por un Comité Organizador en el que participan la AACID, el Ayuntamiento de Córdoba, la Diputación de Córdoba, Córdoba Solidaria, la Coordinadora Andaluza de ONGD (CAONGD), la Universidad de Córdoba (UCO), la Universidad Loyola Andalucía y la Universidad Pablo de Olavide (UPO). Además, el evento cuenta con la colaboración de la Diputación de Sevilla, la Universidad de Jaén (UJA), la Universidad de Cádiz (UCA), la Universidad de Sevilla (USE), la Universidad de Málaga (UMA), la Fundación Tres Culturas y la Fundación Cajasol.